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Vitaminas: Introducción
e Índice

Vitamina C (Ácido ascórbico)

La vitamina C juega un papel fundamental en la creación de colágeno, una proteína que es el principal constituyente de los tendones y que también se encuentra presente en la piel, hueso, ligamentos y cartílago.  La vitamina C también ayuda a sanar heridas y reparar tejidos dañados, posee importantes funciones antioxidantes, ayuda en la absorción del hierro, y toma parte en la producción y activación de numerosas sustancias químicas de nuestro cuerpo, entre las cuales figuran la hemoglobina y las células rojas de la sangre. Ayuda a desintoxicar, es decir, limpiar nuestro organismo de sustancias nocivas.  Como antioxidante la vitamina C trabaja conjuntamente con la vitamina E. Mientras que esta última protege las membranas celulares, la vitamina C actúa en los fluídos corporales.  Algunos investigadores creen que cuando  ambas están presentes su actividad antioxidante se complementa y es mayor que cuando actúan por separado.

Aunque la evidencia no es concluyente, existe la posibilidad de que la vitamina C ayude a protegernos contra varios tipos de cáncer, entre ellos del páncreas, estómago, pulmones, senos, boca, esófago y vejiga.  Se sabe además que los tumores cerebrales en los niños están asociados a deficiencias de vitamina C en la madre.  La actividad antioxidante de la vitamina C también puede ayudar a prevenir las cataratas.  Existen estudios que indican que la vitamina C ayuda a reducir el nivel del colesterol de baja densidad (el llamado colesterol malo) y a incrementar el colesterol de alta densidad (el llamado colesterol bueno) en la sangre.  La vitamina C también ayuda reparar las paredes arteriales, evitando así que se formen depósitos de colesterol en las mismas. En un estudio dirigido por el Dr. Han-Yao Huang de la Universidad Johns Hopkins y dado a la publicidad en 2002 se encontró que la vitamina E, al igual que la vitamina C ayuda a prevenir la oxidación de las grasas en el cuerpo. Este es un proceso que se cree juega un papel importante en el desarrollo de la arteriosclerosis, ataques cardiacos y apoplejías. En este caso se encontró que combinar ambas vitaminas no aumentó la efectividad. En este estudio se utilizaron 500 miligramos de vitamina C y 400 unidades internacionales de vitamina E. La ventaja de la vitamina C en este caso es que es relativamente fácil consumir esa dosis en la dieta mientras que ingerir 400 unidades internacionales de vitamina E es prácticamente imposible sin el uso de un suplemento. La vitamina C también aumenta la efectividad de los medicamentos utilizados para combatir las infecciones de las vías urinarias. Se ha encontrado un elevado consumo de alimentos ricos en vitamina C parece proteger contra el desarrollo de la artritis reumatoidea. Por el contrario, un estudio llevado a cabo en 2004 en la Universidad de Duke produjo evidencia de que altas dosis de vitamina C pueden activar una proteína que produce el crecimiento de espuelones (spurs) y puede agravar la osteoartritis. Hay que señalar que la artritis reumatoide y la osteoartritis son condiciones distintas. La primera es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico de nuestro cuerpo ataca nuestros propios tejidos, mientras que la osteoartritis es una enfermedad degenerativa que se produce por el desgaste de las articulaciones. Finalmente altos niveles de vitamina C están asociados con una reducción en la presión arterial lo cual puede ayudar a prevenir ataques cardiacos y derrames cerebrales.

Algunos síntomas de deficiencia son: encías sangrantes, moretones, pobre sanación de heridas, piel reseca, irritabilidad, cansancio y dolores en las articulaciones.

Dosis recomendadas de vitamina C

La dosis diaria recomendada de vitamina C es de 60 mg. para toda persona de 15 años en adelante.  Las embarazadas y lactantes necesitan cantidades adicionales de vitamina C al igual que los fumadores.  En los niños y niñas de hasta 12 meses de nacidos la dosis recomendada es de 35 mg., de 1 a 10 años es de 45 mg. y de 11 a 14 años es de 50 mg.  Muchos investigadores sostienen que estas dosis son realmente muy bajas y que meramente representan el mínimo requerido para evitar los más obvios síntomas de deficiencia, no para fomentar una salud óptima.

El alcohol y algunos medicamentos como por ejemplo, los anticoagulantes, los antidepresivos, los anticonceptivos y la aspirina pueden reducir los niveles de vitamina C en el organismo.

Diversas enfermedades, al igual que el estrés y la exposición a contaminantes y sustancias hacen necesario ingerir cantidades adicionales de vitamina C.  Los bioflavonoides (sustancias como la hesperidina y la rutina, parecidas a las vitaminas, que están presentes en los cítricos) mejora la capacidad del cuerpo para absorber y utilizar la vitamina C.

Precauciones
 
El cuerpo elimina rápidamente cualquier exceso de vitamina C.  Existen casos de personas que han ingerido sobre 5,000 mg. diarios durante años sin ningún efecto adverso.  Sin embargo, en algunos casos dosis altas pueden causar diarrea.  Algunas personas informan también un aumento en la frecuencia con la que orinan.

La vitamina C hace que el aluminio se absorba mejor.  El aluminio puede ser tóxico. Por esta razón no se deben ingerir grandes cantidades de vitamina C conjuntamente con medicamentos (como por ejemplo, antiácidos) que contienen aluminio.

Grandes cantidades de vitamina C pueden alterar los resultados de algunas pruebas de laboratorio.  Por ejemplo, las pruebas para azúcar en sangre pueden dar resultados inexactos en personas que están ingiriendo dosis elevadas de esta vitamina.

Si usted padece de osteoartritis no consuma suplementos de vitamina C mayores de 500 miligramos al día.

La efectividad de algunos medicamentos contra la diabetes puede verse reducida cuando se ingieren conjuntamente con vitamina C.

Las embarazadas no deben ingerir cantidades superiores a los 5,000 mg. diarios ya que el bebé puede hacerse dependiente de esta cantidad de vitamina y desarrollar síntomas de deficiencia luego del nacimiento.

Fuentes de vitamina C

La fuente más conocida son las frutas cítricas.  No obstante, la vitamina C se encuentra en muchos otros alimentos.  Las fresas, el tomate, las patatas, los vegetales de hojas verdes, la espinaca.

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