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¿Qué es el Trastorno de Hiperactividad y Falta de Atención?

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Trastorno de hiperactividad y falta de atención

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Interrogantes Acerca de los Psicoestimulantes

No obstante los estudios, producidos hasta la fecha no contestan una serie de interrogantes.  En primer lugar, a pesar de la mejoría en los síntomas externos de la condición, los estudios no han encontrado que el tratamiento con psicoestimulantes produzca una mejoría significativa en el aprovechamiento académico o en el desarrollo de destrezas sociales.

Por otra parte, los psicoestimulantes no corrigen todos los síntomas y los niños sometidos a tratamiento con estas sustancias pueden aún así exhibir un mayor grado de problemas de conducta que otros niños.

A pesar de que los estimulantes parecen poseer una mayor eficacia que las intervenciones psicosociales, lo cierto es que hasta ahora los estudios que comparan ambas estrategias son a corto plazo.  Hacen falta estudios que comparen la eficacia de ambos tratamientos durante periodos mayores a un año.  Por otra parte también es necesario investigar si con el tratamiento combinado de psicoestimulantes e intervención psicosocial es posible reducir la dosis de medicamento.  Otra área que debe ser objeto de investigación es si por medio de las intervenciones psicosociales se pueden incrementar las destrezas sociales y mejorar otras áreas sobre las que los psicoestimulantes parecen no tener un efecto significativo.

Los efectos secundarios de los psicoestimulantes son otra área que requiere mayor estudio.  Algunos de los que más atención han recibido son la supresión del apetito, pérdida de peso, insomnio, retraso en el desarrollo y la activación de tics o movimientos involuntarios tales como pestañeo constante, encogimiento de los hombros, movimientos faciales etc. Algunos pacientes reportan sentir como que mientras están bajo el medicamento se sienten extraños, es decir no se sienten ser ellos mismos o ellas mismas. El desarrollo de síntomas psicóticos es otro conocido efecto secundario de todos los psicoestimulantes. Algunos estudios señalan que la incidencia de efectos secundarios puede ser mayor en niños y niñas de edad preescolar o que el patrón de los mismos puede ser distinto al de niños o niñas de mayor edad.


"...todo era movimiento sin color. Mi vida se convirtió en algo parecido a un mal juego de fútbol en el cual se producen muchos goles pero no hay jugadas excitantes en el campo de juego" (Belinda Luscombe, editora Senior de la revista Time). Luscombe se sometió durante cinco días a tratamiento con Ritalín con el propósito de escribir sobre el tema. En su relato, publicado en esta revista el 6 de enero de 2006, ella relata entre otras cosas, cómo este medicamento la puso en un estado de actividad constante al costo de no permitirle tiempo para pensar o desarrollar nuevas ideas.


En un estudio llevado a cabo en Canadá en 1999 Esther Cherland y Renée Fitzpatrick siguieron durante un promedio de un año y nueve meses a 98 niños y niñas tratados con psicoestimulantes.  Durante este periodo nueve de estos desarrollaron síntomas psicóticos tales como paranoia y alucinaciones visuales y auditivas.

Al presente existe una controversia acerca de si la cantidad de psicoestimulantes recetados es exagerada y si estos pueden tener efectos peligrosos sobre la salud.  Por lo general los efectos secundarios ocurren temprano en el tratamiento y tienden a desaparecer o disminuir con el tiempo y/o un ajuste en la dosis.  Al parecer sí existe un efecto temporero sobre el crecimiento, pero eventualmente éste se acelera y no parece que se produzca una disminución en la estatura al llegar a la adultez.  En el caso de los tics, muchas veces estos desaparecen al suspender el medicamento, aunque en ocasiones estos permanecen. Los síntomas psicóticos generalmente desaparecen cuando se descontinúa el tratamiento.

Un área de preocupación ha sido la relacionada con la naturaleza del metilfenidato y otros psicoestimulantes.  A pesar de haber estado disponibles durante décadas su mecanismo de acción no es completamente entendido.  Las principales hipótesis, en este sentido son que producen un incremento en la biodisponibilidad de ciertos neurotransmisores y/o un cambio en los patrones de flujo sanguíneo en el cerebro.   Químicamente los psicoestimulantes están relacionados con varias drogas ilegales, entre ellas la cocaína, por lo que surge la pregunta acerca del potencial de abuso que poseen estos medicamentos.  En años recientes se ha reportado el uso ilegal del metilfenidato por un número creciente número de adolescentes.

En una revisión de la literatura publicada en marzo del 2001, tres investigadores de la universidad de Duke en Carolina del Norte concluyen que el 80 por ciento de los estudios indican que el metilfenidato funciona de manera similar a la cocaína o que produce un patrón de efectos que sugieren un potencial de abuso.

En otro estudio reciente llevado a cabo con ratas en la universidad de Buffalo se encontró que el metilfenidato puede causar cambios permanentes en el cerebro que al parecer son similares a los causados por las anfetaminas y la cocaína.  Los investigadores advierten que usado en forma apropiada el metilfenidato no parece ser adictivo pero que contrario a lo que muchos suponen algunos de sus efectos no desaparecen al suspender su uso.

Desde hace tiempo es sabido que los psicoestimulantes aumentan la presión arterial y el ritmo cardiaco. En febrero de 2006 un comité de expertos de la Administración de Fármacos y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés de los Estados Unidos reportó 25 muertes súbitas, mayormente en niños, entre pacientes de estos medicamentos entre 1999 y 2003 y recomendó que los psicoestimulantes lleven un recuadro negro advirtiendo que pueden causar arritmias cardiacas y apoplejías. Este es el nivel mayor de alerta acerca de los peligros de un medicamento de los que se utilizan en los Estados Unidos. Algunos médicos consideran que esto sería un paso prematuro para el cual no existe evidencia suficiente. Entre estos hay muchos que consideran que es preferible investigar si antes de recetarle un psicoestimulante a un niño se le debe llevar a cabo un electrocardiograma u otras pruebas para determinar si padecen de algún problema cardiaco.

Algunos padres, maestros y médicos alegan que los psicoestimulantes pueden ser de gran beneficio, entre ellos una madre británica que recientemente contó como su hijo mejoró sustancialmente al comenzar a utilizar Ritalin y se convirtió de un niño con prácticamente ningún aprovechamiento académico en su primer año escolar en un niño que a los nueve años tenía el nivel de lectura de un adolescente de quince años de edad. De modo que la controversia continúa.