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Problemas de Salud: Alternativas Naturales |
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El Poder de la Música: un
Testimonio Personal
Decía Voltaire, el gran escritor frances del siglo XVIII que "cantamos cualquier cosa demasiado estúpida para ser dicha". Aunque podemos pensar que estaba exagerando lo cierto es que la música ejerce tal poder que muchas veces cuando oimos a un cantante o escuchamos un coro las palabras huelgan. La fuerza de la música es tal que nos emocionamos aun cuando no entendamos las palabras. De hecho si analizamos la letra de muchas canciones famosas o el libreto de grandes óperas encontraremos que lo que dicen puede ser catalogado como una perfecta tontería. Es la música que las acompaña la que les da la capacidad de emocionarnos y de ser recordadas. Tal es el influjo de la música. La música nos revela las maravillosas capacidades de la mente humana para crear significado. Y es que la música de por sí es nada, como expresara de forma gráfica el famoso interprete de la armónica Larry Adler, al señalar que aún la más excelsa composición musical de Bach se reducía en su instrumento al acto de "soplar y chupar". O como nos recordara el gran director de orquesta británico Sir Thomas Beecham "la música de por sí es mero sonido", son el intérprete y el oyente los que le dan significado con sus capacidades mentales y espirituales. La razón por la cual la mente humana interacciona de forma tan dramática con ciertas combinaciones de sonido y logra con las mismas evocar todo un mundo de sensaciones, sentimientos y estados anímicos ha sido un misterio que la ciencia apenas está comenzando a explorar. Para el que escribe estas cortas notas la música ha tenido siempre una poderosa y casi mágica influencia. Desde muy temprano noté como la música me despertaba los más variados sentimientos y emociones. Con el correr de los años esta influencia de la música lejos de disminuir se ha acentuado. Ciertas melodías, ritmos o piezas musicales evocan en mi recuerdos y sensaciones que de otro modo sería casi imposible traer a mi mente consciente. Pero la música, además de ejercer una poderosa influencia sobre mi vida emotiva, también ha ejercido su influjo sobre los aspectos intelectuales de mi personalidad. Recuerdo como hace ya bastantes años, mientras estudiaba en la universidad, tenía la costumbre de leer escuchando música. Una de mis observaciones en aquel entonces fue que ciertos tipos de música parecían competir con lo que estaba leyendo y dificultaban mi proceso de aprendizaje. Por otro lado otros tipos de música funcionaban en sentido contrario ayudándome a aprender y a concentarme mejor en mis tareas. No fue hasta varios años después que me topé con investigaciones científicas que avalaban y explicaban lo que para mi era una mera observación. Efectivamente existe música que puede ayudarnos a aprender mejor. También existe música que puede ayudarnos a combatir la depresión, a manejar el dolor, e incluso ayudarnos a fortalecer las defensas de nuestro cuerpo contra las enfermedades. Como dice Robert Ornstein, conocido psicólogo y autor de varios libros sobre la naturaleza y la evolución de la mente humana, "la música puede alterar de forma muy marcada nuestros estados de ánimo, nuestras emociones y aun nuestra fisiología". Y también es este aspecto puedo dar fe de la capacidad de la música. Hace no tantos años me enfrenté con el horrible monstruo de la depresión y como resultado perdí durante meses el interés por las cosas que hasta entonces me habían interesado. Recuerdo que lo primero que recuperé fue el deseo de escuchar música. En aquel momento la música de Mozart y Richard Strauss, se convirtió para mi, en prácticamente lo único capaz de sacarme del letargo en que estaba sumido. Esto es fácilmente comprensible si tomamos en consideración que se ha descubierto que la música puede alterar los ritmos electricos de nuestro cerebro lo cual a su vez ejerce gran influencia sobre nuestros estados de ánimo. Hoy que aquello me parece tan lejano, la música continúa siendo para mi la gran evocadora de recuerdos, sentimientos y pasiones. Es una vía que me pone en contacto con aspectos de mi ser que de otro modo permanecerían inexplorados. Cierto que a veces la música puede precipitarnos en un estado de nostalgia, recordarnos momentos dolorosos e incluso puede ser utilizada para fomentar acciones no muy loables. Cuantas veces hemos visto que la música ha sido puesta al servicio del fanatismo y la intolerancia y es empleada para enardecer las pasiones que llevan a la guerra. Pero aún estos usos son testimonio del poder de la música. Y por esto mismo es que debemos aprender a utilizarla para nuestro bien. Empleemos con sabiduría la música. El resultado no puede ser otro que hacernos más humanos. |